ESG vs. Sostenibilidad: qué diferencias hay y por qué importan en la estrategia empresarial
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En los últimos años, sostenibilidad y ESG se han convertido en conceptos clave dentro del mundo empresarial. Aunque a menudo se utilizan como sinónimos, lo cierto es que representan enfoques distintos, pero complementarios, para integrar el compromiso ambiental, social y ético en la estrategia de una empresa. Pero ¿cuál es esta diferencia?
¿Qué es la sostenibilidad? ¿Qué es ESG?
Empecemos por la sostenibilidad. Es un concepto amplio que engloba todas las acciones realizadas por una organización para minimizar su impacto negativo en el entorno. Se basa en el equilibrio entre tres áreas: social, económica y medioambiental.
El propósito final de la sostenibilidad es garantizar que el desarrollo actual no comprometa la capacidad de las futuras generaciones. Por eso, las empresas que adoptan estrategias sostenibles buscan cumplir con las obligaciones ambientales, pero también generar un impacto positivo en la sociedad, cada vez más concienciada.
Ahora bien, y ESG, ¿qué es? Estas siglas corresponden a Environmental, Social y Governance (Medioambiental, Social y Gobernanza) que son los tres pilares sobre los que se erige. A diferencia de la sostenibilidad, ESG es un marco más específico y cuantificable que permite medir y demostrar el desempeño de una organización en estas tres dimensiones:
- Medioambiental. Evalúa cómo la empresa gestiona su impacto en el planeta: emisiones de gases de efecto invernadero, huella de carbono, eficiencia energética, gestión de residuos, entre otros.
- Social. Analiza las relaciones de la empresa con sus empleados, consumidores y la comunidad en general. Gestiona acciones como la seguridad laboral, la diversidad, equidad o satisfacción del cliente.
- Gobernanza. Evalúa cómo la empresa se gestiona y lidera, por ejemplo, su ética, transparencia, estructura, políticas anticorrupción, etc.
¿Cuál es la diferencia?
En definitiva, la diferencia clave reside en que ESG es una herramienta más específica usada en el contexto de inversiones y evaluación de las empresas y la sostenibilidad tiene un enfoque más holístico.
Como explica Desarrollo Circular, empresa del ecosistema de La Lonja de la Innovación, entender la diferencia es imprescindible para diseñar estrategias responsables y alineadas. Además, nos da un ejemplo para comprender en qué se distinguen: una compañía puede seguir los valores asociados al desarrollo sostenible, pero para poder acceder a fondos necesita unas métricas ESG específicas que lo demuestren objetivamente.
No tener estos elementos en el centro de tu estrategia puede hacer que tu compañía se exponga a riesgos como daños reputacionales, dificultad de acceso a inversión, etc. Por ello, empresas como Desarrollo Circular se esfuerzan por acompañar a organizaciones en cada paso para cumplir con ello y alinearse con la taxonomía europea.